En las páginas
de "El creador del espejo" dialogan  
el poeta portugués  Fernando Pessoa 
y el mago inglés Aleister Crowley. 


Ambos entendieron la Identidad de un modo bien distinto, y cada uno fue, a su manera, cultivador de ese gran enigma que representa el espejo: cómo somos y cómo nos perciben los demás; quienes somos realmente y qué representa el Mundo que hemos creado a nuestra imagen y semejanza. De esta antigua inquietud, que abarca desde el speculum medieval hasta la Red de redes -ese espejo inabarcable-, surgen las imágenes que cada poema trata de proyectar en múltiples direcciones.

Una vez dentro nada será lo que parece y el lector encontrará las voces de Cioran, Borges, Baudelaire, Zweig, Jung, Remdbrant, Lewis Carroll… entre otras, no por anónimas menos importantes, sin dejar por ello de estar completamente solo. Frente a cada una de estas visiones, unas veces será espectador y otras protagonista; por momentos el retratado y a menudo el verdadero autor de estos poemas, que firmará con su experiencia.

Éste es el reto: asomarnos al espejo para dejar de ser quienes creemos ser o aprender a ver con los ojos cerrados. 

La eterna partida de ajedrez entre Crowley y Pessoa no ha hecho más que empezar.